martes, 25 de noviembre de 2014

Diciembre: mes de la novela clásica

Otra vez Laky de Libros que hay que leer nos propone uno de sus meses temáticos. Y para acabar el año por todo lo alto, diciembre será el mes de la novela clásica.


Yo voy a participar con la publicación de las reseñas de dos novelas que he leído este año, pero de las que aún no os he hablado en el blog: Frankenstein y Drácula. Dos libros muy distintos que me han gustado, aunque Frankenstein es insuperable.

Y después voy a leer Hamlet; iba a hacerlo este mes, pero al final no ha podido ser.

¿Os animáis a participar? Para daros un empujoncito a los indecisos, Laky sortea un ejemplar de Evelina, de la Editorial dÉpoca. Aquí podéis leer las bases completas.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Comenzando la semana con… #22

Sigo con Brooklyn follies, de Paul Auster. Me está gustando mucho, tanto por la historia (más bien historias) como por la manera de contarlas que tiene el autor. Llevo sólo un tercio, pero la prosa de Auster ya me ha conquistado.

Os voy a dejar un pequeño párrafo que me ha encantado:

"Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor".


Y cuando lo acabe... pues no tengo ni idea de qué voy a leer. Tengo varios libros que me apetecen: El polizón del Ulises, de Ana María Matute; Secretos del arenal, de Félix G. Madroño, y El misterio de Gramercy Park, de Anna Katherine Green. Cuando acabe Brooklyn follies, cogeré el que más me atraiga en ese momento.

 


¿A que es una decisión difícil? ¿Habéis leído alguno? ¿Cuál de los tres me recomendáis que lea primero?


Junto al que sea el elegido, voy a intercalar un libro de relatos (que a mí no me gusta leer todos los relatos seguidos, manías que va adquiriendo una y que no hacen daño a nadie) al que también tengo muchas ganas: Cuarto menguante, de Jaume Palau.


Y tú, ¿qué estás leyendo este último lunes de noviembre?

domingo, 23 de noviembre de 2014

Lectura homenaje a Ana María Matute

Hace unos meses, los blogs Universo de los libros, Juntando más letras y Hojas de Alisio, nos propusieron hacer un homenaje a Ana María Matute, leyendo alguna de sus obras. Guardo un gran recuerdo de Solo un pie descalzo y, especialmente, de Paulina, así que me apetecía redescubrila de "adulta".


Lo más probable es que la semana que viene lea a esta autora, y me he dado cuenta de que no había publicado la entrada, y que iba siendo hora. Me ha costado decidir qué libro suyo leer. Al final, el ganador  ha sido El polizón de Ulises. Lo descubrí el otro día por casa, y su portada me conquistó. Creo que es para niños, ¿pero quién ha dicho que cuando creces, no puedes leer y disfrutar libros infantiles? Ya os contaré qué tal ha ido mi experiencia.

Si queréis apuntaros, podéis hacerlo aquí, aquí o aquí.

jueves, 20 de noviembre de 2014

La marca de la luna, de Amelia Noguera



Título: La marca de la luna
Autora: Amelia Noguera
Nacionalidad: España
Roca Editorial, 2014
364 páginas.
Precio: 17,95 euros
ebook: 6,64 €




Argumento (parte de la contraportada)
En una aldea de  la India, la madre de Lila fallece al traerla al mundo. Su abuela Asha se  hace cargo de ella y le evita así su cruel suerte: morir por no ser varón. Pero la vieja Neeja, cegada por el odio ancestral de quienes viven en la oscuridad, la maldice: cualquier hombre al que Lila comience a amar morirá. Asha intenta contrarrestar la maldición de su consuegra: la esperanza vendrá de la mano de un extranjero.
La pequeña, con la marca de la luna en el vientre, crecerá aprendiendo los secretos de la magia hasta que, huyendo de la maldición, emprenderá un periplo que la conducirá a Checoslovaquia.

Mi opinión


Mercado de La India
Me encanta la manera que tiene Amelia Noguera de contar historias. De un libro te puede gustar la historia que cuenta, o la manera de hacerlo que tiene el autor. Y cuando ambas cosas se aúnan, con un buen comienzo y un buen final, y además con unos personajes bien perfilados y que sientes reales, no puedes pedir más. Pocos libros reúnen todo esto, y La marca de la luna es uno de ellos. Pero comencemos por el principio.

La marca de la luna se divide en tres partes. En la primera, Lila nos cuenta su infancia en La India. Huérfana de madre, y con un padre que no la quiere, Lila no carece de amor ni cariño, porque su abuela Asha se hace cargo de ella y, aunque su infancia es dura, es feliz. Esta parte me ha encantado. Sientes que estás en La India, casi hasta puedes olerla. Y saber que esos matrimonios concertados de niñas con hombres que les doblan o triplican la edad, por desgracia son reales y siguen llevándose a cabo… Me revolvió las tripas, y me hizo sentir una inmensa tristeza no solo por la hermana de Lila, si no por todas esas niñas sentenciadas desde el momento de nacer, únicamente por ser mujeres.

Pero bueno, mejor sigo hablando del libro, que de este tema podría hablar y hablar y hablar. Porque a veces parece que hemos superado muchas barreras, pero si miras un poco más en profundidad, ves que no han sido tantas, y que nos quedan aún muchas  por derribar.
 
Praga
La segunda parte de La marca de la luna transcurre en Praga, durante los años de la Guerra Civil española, donde Lila conoce a un diplomático de la Legación española. Esta parte me ha resultado interesante, porque no sabía de su papel en la historia (es un personaje real), ni todo lo que hicieron –o intentaron hacer– desde fuera de España por ella. Pero (y aquí viene el único pero del libro), aunque me  pareció muy interesante, también creo que se desvía de la historia principal, y corta un poco el ritmo de la novela. En algún momento me pareció que había demasiados datos, y que cortaba la acción. Pero luego vuelve a recuperar el ritmo, y en la parte final de Praga no podía parar de leer.

Y por último, llegamos a Sevilla. Como decía, desde los últimos momentos en Praga, la historia gana fuerza, y desde ese momento, la historia va a más y a más, hasta llegar al final.

Lila es un personaje que me ha cautivado. Maldita por la madre de su padre (no digo abuela porque nunca ejerció ese papel, ni dio el amor que una abuela tiene que dar a su nieta, como sí hizo Asha), cuando se enamore, el hombre destinatario de dicho amor, morirá. Por eso nunca se ha permitido amar. Sabes que esto en algún momento va a cambiar, porque al fin y al cabo le está contando su historia a su nieta, pero no sabes cuándo ni quién será, e intuyes desde el principio, que no lo va a tener fácil.

Aunque sólo esté hablando de Lila, en La marca de la luna hay muchos otros personajes, y todos están muy bien perfilados. Aunque Lila sea el pilar de toda la historia, la novela es coral, y los personajes que la acompañan no son meras comparsas, sino que, como decía, están muy bien dibujados y retratados.

Sevilla (Seville)
Sevilla
Amelia Noguera nos transmite el amor desde sus distintas vertientes: una abuela a su nieta, unos padres a sus hijos y viceversa; el amor ya maduro, sin la pasión del principio pero conservando toda su fuerza, el amor adolescente. También nos muestra el poder que tiene el sentimiento de culpa, cómo puede afectar a las personas y atraparlas en una red de la que es difícil salir. Y el poder de las profecías: ¿Son reales porque hay un poder superior que marca nuestro destino, o se cumplen por nuestra creencia en ellas y, cuanto más intentes impedirlas, estarás más próximo a cumplirlas?

No quiero contar mucho más de la novela, para que la descubráis por vosotros mismos, y os sumerjáis en la maravillosa historia creada por Amelia Noguera, y os dejéis conquistar por Lila como me ha pasado a mí.

Valoración:

9/10
“Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino”.
Friedrich Schiller

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Mis nuevos inquilinos #4

En septiembre y octubre, pocos libros se han venido conmigo. Principalmente porque he ido bastante a la biblioteca, muy poco a alguna librería, y porque tengo muchos libros pendientes (a los que tengo que sumar los de mi padre) y estoy intentado contenerme para no acumular tantos.

Lo primero, la foto de grupo:


Falta el de Muchachas, de Katherine Pancol. Lo he llevado a la biblioteca, allí tal vez encuentre a alguien que le guste más que a mí y lo disfrute. (En su lugar he metido el de Viajo sola, en teoría es de mi padre. En teoría, jiji).




Tanto Los tres violines de Ruven Preuk, de Svenja Leiber como Que levante mi mano quien crea en la telequinesis, de Kurt Vonnegut son de la Editorial MalPaso. El primero me ha gustado un montón, espero traeros la reseña en breve. El encuentro con la autora y presentación de la novela, podéis leerlo aquí.




La marca de la luna, de Amelia Noguera, me ha gustado muchísimo, Lila es un personaje que te atrapa sin remedio. Mañana publicaré la reseña. La crónica del encuentro podéis leerla aquí.
Cuarto menguante, de Jaume Palau, es un libro de relatos que su autor me ha mandado, y además con una preciosa dedicatoria. Por los emails que me ha escrito, creo que voy a disfrutar mucho con su lectura.



Las torres del cielo, de Coia Valls. Lo gané en el sorteo que organizó Un lector indiscreto, es una autora con la que aún no me he estrenado, y también me apetece mucho.

Viajo sola, de Samuel Bjork, creo que no necesita presentación. Muchos lo habéis leído, me apetece un montón, sólo tengo que encontrarle un  hueco. Ya sabéis, por eso de la acumulación que tengo ahora mismo ;)



Y ahora los digitales. Creo que el libro electrónico ha sacado al Diógenes que todos tenemos dentro, al menos en mi caso. Hay tantos, tan apetecibles, gratis o a precios irrisiorios, y a sólo un click, que cuesta resistirse. Os voy a presentar los que más me apetecen, porque en estos dos meses se han venido muchos conmigo (por favor, no informéis de más ofertas, que una es débil y cae).

Mañana es Halloween, de Israel Moreno, me lo ofreció su autor, y por las opiniones que había visto, me apetecía leerlo, ya sabéis que el terror me gusta mucho. No sé por qué esperaba otra cosa, pero me ha gustado.

La arena del reloj, de Mayte Esteban. Ya lo tenía mi padre (a quien le encantó), pero mucho mejor tenerlo en mi lector. Otro que me apetece mucho, mucho. Me gusta la forma de escribir de Mayte, y éste creo que me va a emocionar.


Elisabet Castany, la autora de El eterno legado, un verdadero encanto, me escribió para ofrecerme su novela. Montse de Alma prendida fue quien me la descubrió, y tengo muchas ganas de leerla.

Y por último, La hermandad, de Marcos Chicot. La anterior novela, El asesinato de Pitágoras, me encantó, así que tenía claro que iba a leer la continuación (que no es exactamente continuación, porque queda el final queda cerrado). Es mi actual lectura, y también me está encantando, y eso que me ha sorprendido con las dos líneas temporales. (Ni leí la sinopsis, hay autores que no lo necesitan).



Y esto es todo. Como veis, tengo lecturas para rato. A ver si ahora que estoy de vacaciones, leo más. Aunque, no me preguntéis por qué, normalmente cuanto más tiempo tengo, menos leo.

Antes de dar por terminada esta entrada, quería comentar una cosa. Varios de los libros que os he mostrado, me los han enviado los autores. Cuando un escritor te escribe, hay formas y formas de hacerlo. Y los que os muestro, lo han hecho de la mejor manera posible: Dirigiéndose a mí, sabiendo quién soy o cuál es mi blog, informándose un poco sobre si su libro podría gustarme o no, con amabilidad y respeto, y de tal manera, que no solo me ha predispuesto a favor suyo, si no que me ha picado el gusanillo (si no lo tenía ya) por conocer y leer su novela.

Por eso yo siempre digo que mi experiencia en la blogosfera es muy buena. Me quedo con lo mejor: Los blogueros que me descubren nuevas lecturas, las personas que pasan por mi pequeño espacio, me leen y algunos hasta comentan, las lecturas simultáneas en Twitter, las conversaciones en las redes sociales, los autores que nos cautivan con su prosa y además son cercanos y encantadores, a los amigos virtuales (y no tan virtuales) que he conocido gracias al blog. A todos vosotros, quería daros las gracias. A los que hacen spam, intentan crear mal rollo, mandan un emails masivo en el que se nota que no saben ni cuál es el blog al que se dirigen, etc., aplico la política que mejor me funciona: La indiferencia.